Una úlcera corneal es un daño a nivel de la córnea, la cual puede clasificarse en úlcera simples o complicadas.
La cornea forma parte de la túnica fibrosa del globo ocular, la cual, debido a la disposición de sus fibras y células mantiene la propiedad de transparencia, teniendo que cumplir otros principios: lisa, avascular (sin vasos sanguíneos) y brillante.
Está formada por cuatro capas: epitelio, estroma, membrana de descemet y endotelio. En el caso de perder una o varias capas tendremos una úlcera, pudiendo ser epitelial, estromal (superficial, media o profunda) descemetocele o una perforación ocular (rotura completa de todas las capas).
Las úlceras se manifiestan con lagrimeo, dolor ocular (blefaroespasmo), ojo rojo, pérdida de transparencia de la córnea, y en ocasiones secreción verdosa.
En la exploración oftalmológica podremos observar los mismos signos clínicos, además de inflamación interna del ojo, uveítis, derivada de la ulcera, y para su diagnostico es necesaria la realización de la tinción con fluoresceína que es una tinción que teñirá de color verde la parte que está ulcerada.
Siempre que esté presente una ulcera corneal debemos buscar una posible causa como cuerpos extraños (sobre todo por dentro del tercer parpado), presencia de pestañas con nacimiento anómalo (distiquias, cilios ectópicos), una baja producción lagrimal.
El tratamiento consta de un antibiótico de amplio espectro para evitar infecciones secundarias, un ciclopléjico, es decir un fármaco que elimina el dolor produciendo dilatación de la pupila y relajación del músculo ciliar, antiinflamatorios orales si hay uveítis.
En ocasiones, si las úlceras presentan infección activa deberemos de realizar citología corneal, así como cultivo microbiológico para elegir el antibiótico que mejor se adapte a la misma.
Por otro lado, las úlceras estromales medias-profundas, descemetoceles y perforaciones oculares (en los que el ojo sea visual, se mantenga la visión), el tratamiento de elección es quirúrgico optando por técnicas como la colocación de biomateriales como membrana amniótica, colágeno, trasplantes de córnea, colgajos conjuntivales o transposiciones conjuntivo-corneales para cubrir y solventar el defecto, además de tratamiento tópico y sistémico posterior a dicha cirugía.
