El síndrome de Addison (o hipoadrenocorticismo) es una patología caracterizada por la hipofunción de la glándula adrenal, induciendo una producción deficiente de cortisol y aldosterona.
Este síndrome puede ser primario (debido a una lesión en la glándula adrenal), secundario (alteración en el hipotálamo o la hipófisis, encargados de estimular la producción de cortisol y aldosterona en la glándula adrenal) o iatrogénico (secundario a la retirada de corticoides tras su uso crónico).
El síndrome de Addison puede tener presentación crónica, intermitente o aguda. La forma aguda es la más grave, conocida como “crisis Addisoniana”. Los síntomas incluyen pérdida de apetito/anorexia, debilidad, letargo, pérdida de peso, vómitos, dolor abdominal, diarrea, poliuria/polidipsia, temblores….
En el caso de una crisis addisoniana, el paciente suele presentar vómitos, poliuria-polidipsia, deshidratación, postración, colapso, bradicardia y dolor abdominal. En estos casos, se necesita una hospitalización para reponer fluidos y empezar con el tratamiento.
Teniendo en cuenta que en cuadros leves presenta signos inespecíficos, el diagnóstico depende de la exploración completa del paciente y de análisis laboratoriales como hemograma, bioquímica (incluyendo iones) y urianálisis.
- Hemograma: podemos observar anemia normocítica, normocrómica y no regenerativa
- Bioquímica: las alteraciones más frecuentes son hiponatremia, hipocloremia, hipercalemia y una relación Na/K disminuida (sospechoso por debajo de 27). Algunos pacientes presentan azotemia e hipoglucemia
- Urianálisis: nos permite valorar si la azotemia es prerrenal (secundaria al Addison) o si se debe a un fallo renal (en cuyo caso también podemos tener alteraciones electrolíticas, sin estar relacionado con un síndrome de Addison)
- Cortisol basal: un cortisol basal bajo puede hacernos sospechar de síndrome de Addison.
- Estimulación con ACTH: prueba de elección para la confirmación diagnóstica.
- Ecografía abdominal, radiografía… encontraremos signos inespecíficos de hipovolemia, sobre todo en pacientes en crisis. La ecografía abdominal puede darnos pistas de que estamos ante un Addison si las glándulas adrenales miden menos de lo normal.
De cara al tratamiento, este depende de si nos hallamos ante una crisis addisoniana, o si nos encontramos frente a un caso de presentación crónico.
En caso de crisis Addisoniana, es imprescindible iniciar una fluidoterapia agresiva para paliar la deshidratación, hipercalemia, acidosis e hipovolemia que presenta el paciente. Se iniciará igualmente la suplementación con glucocorticoides (dexametasona, hidrocortisona, metilprednisolona) y, una vez estabilizados, se pasará al tratamiento de mantenimiento.
En el caso de pacientes que presenten Addison en presentación crónica/ya han superado la crisis addisoniana, se iniciará el tratamiento con mineralocorticoides. Se puede utilizar la fludrocortisona (administración diaria, vía oral) o el pivalato de desoxicorticosterona (administración cada 25 días aproximadamente, vía subcutánea).
Puede ser necesaria o no el uso de glucocorticoides de manera crónica (prednisona o prednisolona). Se recomienda su administración cuando el animal sufra periodos de estrés, aunque no lo necesiten de manera crónica.
Los controles se hacen mediante medición de electrolitos, una vez a la semana hasta alcanzar la normalidad electrolítica en el caso de la fludrocortisona, o una vez a los 10 días y a los 25 días de la administración en el caso del pivalato de desoxicorticosterona (hasta que la dosis e intervalo entre dosis utilizados nos den normalidad electrolítica al menos en 3 controles).
Una vez alcanzada la dosis óptima de mineralocorticoides, y en ausencia de sintomatología, los controles pueden realizarse cada 6 meses.
