Golpe de calor en perros: cómo identificarlo y evitarlo

29 Abr 2025

Con la llegada de los meses más calurosos, es fundamental tomar precauciones para proteger a nuestros compañeros de cuatro patas, especialmente si se trata de razas braquicéfalas como el bulldog francés o el carlino, que son más vulnerables al calor extremo.

El golpe de calor ocurre cuando la temperatura corporal del perro supera los 40°C, lo cual puede desencadenar complicaciones graves como dificultad respiratoria, daños neurológicos, formación de coágulos o incluso fallo de órganos. Se trata de una situación que requiere atención veterinaria urgente.

A diferencia de los humanos, los perros regulan su temperatura principalmente a través del jadeo y el contacto con superficies frías. Sin embargo, condiciones como ambientes cerrados, suelos calientes o una elevada humedad ambiental dificultan esta autorregulación, y en el caso de los perros braquicéfalos —debido a su estructura facial— el riesgo aumenta considerablemente.

Recomendaciones para evitar un golpe de calor en tu perro:

  • Evita los paseos durante las horas de mayor temperatura.
  • Limita el ejercicio intenso en días calurosos.
  • Asegúrate de que siempre tenga acceso a agua limpia y fresca.
  • Proporciónale sombra y un espacio fresco donde descansar.
  • Nunca lo dejes dentro del coche, aunque esté a la sombra.
  • Crea un entorno ventilado dentro de casa o donde esté alojado.

Síntomas comunes de un golpe de calor en perros:

  • Jadeo excesivo o agitado
  • Respiración dificultosa
  • Salivación abundante
  • Encías o lengua con coloración anormal (muy rojas o pálidas)
  • Vómitos o diarrea (posiblemente con sangre)
  • Temperatura rectal superior a 40°C
  • Descoordinación o debilidad al caminar

Si notas alguno de estos signos, lo primero es mantener la calma y llevar al perro a un lugar fresco y aireado. Es crucial reducir su temperatura corporal de forma progresiva: puedes humedecer su cabeza, patas, almohadillas y lengua con agua templada (evita el agua fría, ya que podría ser contraproducente).

Si tu perro respira con dificultad, no esperes: acude al veterinario lo antes posible. En razas con vías respiratorias comprometidas, el riesgo de edema o colapso de la tráquea es elevado.

Mientras tanto, si el animal se mantiene consciente, ofrécele agua poco a poco. Una vez que su temperatura baje a 39°C, detén el enfriamiento y trasládalo a un centro veterinario para una revisión completa. Puede requerir hospitalización, hidratación intravenosa y análisis para controlar posibles daños en órganos vitales.

Recuerda: un golpe de calor puede afectar gravemente al sistema renal, hepático, nervioso, respiratorio y cardiovascular. La prevención es la clave para un verano seguro para ti y tu mascota.

No olvides localizar con antelación una clínica veterinaria de confianza, tanto en tu ciudad como en tu destino vacacional, por si se presenta alguna emergencia.