La insuficiencia renal crónica es una patología que se caracteriza por un fallo en el funcionamiento de los riñones, siendo más común en la especie felina, concretamente en animales geriátricos, a partir de los 8 años.
Entre los signos clínicos que podemos encontrarnos se encuentra beber más y orinar más, pérdida de peso, vómitos y/o diarreas de manera frecuente.
Para su diagnóstico es necesaria la realización de una analítica sanguínea completa, que incluya hemograma ya que solemos encontrarnos con anemias no regenerativas (por falta de eritropoyetina, una enzima precursora de los glóbulos rojos que se genera en el riñón), bioquímica en la que encontraremos parámetros renales (creatinina y BUN) aumentados, lo que se conoce como azotemia. También será importante la evaluación del estado de hidratación con la medición de iones como el sodio, cloro y potasio, así como las proteínas totales (albúmina). El fósforo aumentado es un factor pronóstico de la enfermedad.
Debemos complementar la analítica con pruebas más específicas, para poder realizar un estadiaje, siguiendo las normas IRIS ®
– Medición del SDMA confirma el fallo renal. Este parámetro se aumenta cuando al menos el 25% de las nefronas está dañado. Es importante su medición ya que la azotemia puede ser prerenal (deshidratación) renal (fallo renal) o postrenal
(obstructivo), solo cuando hay fallo renal real estará aumentado.
– Urianálisis: evaluaremos la capacidad de concentración de la orina, así como el sedimento ya que si hay bacterias tendremos que hacer un cultivo, mientras que si el sedimento es inactivo debemos medir el UPC (cociente proteína creatinina en orina) evaluando así si existe pérdidas de proteínas por el riñón.
– Presiones arteriales: es muy importante ya que los pacientes con insuficiencia renal pueden desarrollar hipertensión sistémica que puede afectar a los propios riñones, ojos (desprendimiento de retina, sangrados oculares), corazón (remodelación cardiaca) y cerebro (isquemia, trombos).
Siempre hay que recomendar la realización de ecografía abdominal para evaluación estructural de los riñones, así como de las vías urinarias.
Tratamiento
El tratamiento depende del estadiaje, es por ello por lo que hay pacientes que su tratamiento es estrictamente dietético con alimentos formulados con cantidad moderada de proteínas de buena calidad, otros según resultados del UPC y de las presiones arteriales tendrán tratamiento oral con antihipertensivos y antiproteinuricos (amlodipino, benaceprilo…)
Al ser una enfermedad crónica, para toda la vida, se harán controles analíticos y de presiones cada 4 meses.
